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Banco
San Juan abre sus puertas el 26 de abril de
1943, cinco días después de la asunción de su
primer Directorio encabezado por Dn. Zacarías
A. Yanzi. Fue creado por la Ley 859 sancionada
el 19 de agosto de 1942 por la Cámara de Representantes
presidida por el Dr. Horacio Videla y promulgada
el 28 del mismo mes y año por el Gobernador
Dn. Pedro Valenzuela y su Ministro Interino
de Hacienda, Dn. Francisco Bustelo. El Art.
1° de la Ley de creación define a la entidad
desde una filosofía innovadora para la época.
Dice
así: "Esta sociedad tendrá por objeto
las operaciones propias del giro bancario y
las relacionadas con la organización y el funcionamiento
de los créditos agrarios, industriales, mineros
y de fomento del lote - hogar, sobre bases que
armonicen con las necesidades de estas actividades".
Los
primeros años: "El Banco San Juan,
unido al dolor de todos los habitantes de la
provincia resolvió - en asociación con los demás
Bancos - reabrir sus puertas a los cinco días
de ocurrido el sismo para satisfacer en lo posible
las necesidades de su clientela, no obstante
las inseguridades que ofrecía el edificio y
contando para ello con el gesto heroico de su
personal".
Este
párrafo corresponde a la primera página de la
primera Memoria del Banco. Si bien es cierto
que en medio de aquella tragedia nadie podía
sustraerse en San Juan a sus efectos y consecuencias,
no es menos cierto que en el caso del Banco
San Juan la actitud asumida rebasó ampliamente
la mera atención de la circunstancia para poner
de manifiesto su actitud de servicio a la comunidad.
El
Banco instrumentó soluciones para las épocas
difíciles de nuestro medio, que sin perder su
carácter de operatorias bancarias, eran también
solidarias. En aquellos primeros meses de 1945
se efectivizó un hecho que había sido postergado
por el terremoto: la apertura de la Sucursal
Caucete en Villa Colón.
En
esos tiempos, la reconstrucción de la ciudad
agregaba nuevas fuentes de negocios a la actividad
económica produciendo un profundo cambio en
nuestra capital y poco a poco para toda la provincia.
Banco San Juan no sólo fue un actor importante
en esa transformación, la impulsó atendiendo
en primer momento a las empresas de construcción,
protegió a la producción, ya sea agrícola, industrial
o minera.
A
la capacitación de su personal agregó una constante
actualización de los sistemas de contabilidad
y registración, incorporando en 1947 cinco máquinas
de contabilidad, primer paso a lo que hoy es
su sistema de registro por computadoras.
El
año 1948 aparece como tiempo de consolidación
y afianzamiento, dada la época de bonanza que
atravesaba la provincia. Así es como a la Suc.
Caucete se le agrega Jáchal, también con buenos
resultados. En 1952 se registra un nuevo sismo
que sin acercarse a la magnitud del sufrido
en 1944, afectó a la infraestructura productiva
(canales, caminos, etc.).
El
Banco tomó la misma actitud que en primer terremoto
y acudió en ayuda de sus clientes. Además, se
debió abandonar el edificio dados los daños
estructurales que había sufrido, trasladándose
a otro local, mientras se iniciaba la construcción
del nuevo edificio. Esta tarea es encomendada
a la empresa I.G.E. Constructora Argentina Vicente
Blasi. Los volúmenes de operaciones del Banco
crecían a ritmo acelerado, apoyados en el crecimiento
y la transformación de la provincia, que tenían
como soporte los trabajos de reconstrucción
de la ciudad y la expansión de la industria
vitivinícola, aunque la inflación hacía ya crecer
los valores nominales y la propia expansión
del Banco que poco a poco iba a adueñarse de
la clientela de sus competidores.
En
la misma década se transforma en Sucursal la
Delegación Albardón.
También
se inicia el proyecto de apertura de una agencia
en Capital Federal.
Ambas
fueron inauguradas en 1959. La década del sesenta
se inicia con buenos pronósticos para el Banco
y la provincia.
Banco
San Juan abre la Sucursal Pocito con asiento
en la Villa Aberastain.
En
1962, el Directorio contrata los servicios de
la Empresa Juan Jesús Fernández y Hnos. para
construir el edificio propio destinado a la
sede de la Sucursal Caucete y compra el terreno
que se destinaría a la Agencia Buenos Aires.
Los
años venideros no fueron benévolos con la provincia,
y por ende su economía, que se vio seriamente
comprometida dada la distorsión de los precios
vitivinícolas (que por entonces ya se había
convertido en el monocultivo del cual San Juan
dependía) y la gran sequía por la que atravesó
la provincia. San Juan estaba transitando una
adversidad que dejó sus huellas negativas al
frenar el desarrollo.
Esto
obligó al Banco a poner esmerada atención en
todas sus operaciones. Se inicia el proceso
de innovación, incorporando servicios electrónicos
de computación de datos evitando pérdidas de
tiempo para el Banco y sus clientes.
En
1973, el Banco contaba con varias sucursales
(Caucete, Pocito y Sarmiento) y tres delegaciones
(Albardón, Jáchal y Rawson), además de treinta
y tres entidades bancarias que actuaban como
corresponsales en las distintas provincias.
En
los años siguientes el Banco se proyecta internacionalmente,
la apertura de la Suc. Buenos Aires trae aparejada
la apertura hacia el exterior y a numerosos
corresponsales, abriendo así el campo a veinticuatro
países: Bélgica, Brasil, Bolivia, Colombia,
Chile, Ecuador, Estados Unidos, Holanda, Italia,
Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.
El
23 de noviembre de 1977 un nuevo sismo sacude
a San Juan, causando cuantiosos daños en Caucete,
en el sistema de regadío y en los caminos.
El
Banco una vez más, estuvo presente en la instrumentación
de la ayuda para la reconstrucción de su provincia.
Se integró un Fondo Común por parte de la Asociación
de Bancos de Provincia destinado a la reconstrucción
del aparato productivo, puesto a disposición
de Banco San Juan para su administración.
Además,
se firmó un acuerdo financiero con el Banco
Nacional de Desarrollo el cual también fue instrumentado
a través de nuestro Banco. Los años venideros
no iban a ser más benévolos con San Juan, que
iba a padecer de su ya deteriorada economía.
El
Banco, sin embargo, no iba a dejar de prestar
todos sus servicios y su colaboración a productores
y particulares. Además, mejoró su gama de servicios
ofrecidos realizando el cobro de todo tipo de
tasas, contribuciones y otras obligaciones fiscales,
pago de jubilados y pensionados, pago del sector
docente, pago de los agentes de la administración
pública, etc. y todo esto no sólo en capital,
sino en el resto de la provincia a través de
sus sucursales.
Durante
1985 el cambio de signo monetario exigió una
vez más al Banco un esfuerzo extra que incluyó
la prolongación de sus horarios para brindar
asesoramiento a usuarios y obligados. Esto también
llevó a una mayor necesidad de capacitación
de su personal.
En
todos estos años de la década de los ochenta,
en que la historia del Banco se parece a una
historia circunstanciada por dificultades económicas,
su personal jugó un papel decisivo. Su capacidad
profesional y humana posibilitó en proporción
considerable la correcta gestión bancaria y
su sostenida expansión en el área de servicios.
En
1994, las circunstancias políticas en un marco
económico complejo pusieron al Banco en una
grave crisis financiera. Así es como, en 1996
nace Cobinpro, sistema de depósitos particulares
interbancarios entre bancos de provincia con
más de 1500 bocas receptoras.
Además
se amplía la gama de servicios al público: pago
de sueldos de empresas, acreditación de jubilaciones,
recaudación para empresas privadas y entes públicos,
etc. Además, se amplía la Red SOL de cajeros
automáticos propios vinculándose a la Red Link.
Para
absorber toda esta carga de nuevos servicios
se informatizó totalmente la gestión administrativa
del Banco, en orden a montar una estructura
moderna y eficiente. En 1995, y en el marco
del Programa de Reforma y saneamiento del Estado
Provincial, se decidió la transferencia al sector
Privado del 75% del capital accionario del Banco.
Para
ello se celebró un convenio con el Fondo Fiduciario
para el Desarrollo Provincial, que le proporcionó
el Banco la asistencia financiera necesaria
y se votaron los instrumentos legislativos necesarios
para su privatización.
En
la licitación se presentaron dos oferentes para
la compra de las acciones representativas del
75% del total del capital del Banco. Estas fueron
adjudicadas al grupo formado por Petersen,Thiele
y Cruz S.A., Leccorp S.A., Banco Piano S.A.,
Transportes Automotores 20 de Junio S.A., Ing.
Julio Nacusi, Industrias Chirino S.A. y Madcur
S.A.
La
adjudicación se realizó el 22 de noviembre por
lo que debió realizarse un nuevo balance al
31 de octubre ajustando los movimientos realizados
desde el Balance de transferencia, siendo ésta
la base contable de la partida para el grupo
adjudicatario.
En
este proceso contó con el dictamen del Auditor
Externo Pistrelli, Díaz y Asociados, corresponsales
de Arthur Andersen.
El
Banco de San Juan S.A. durante el transcurso
del año 2000, consolidó su crecimiento proyectándose
como un Banco líder del "Nuevo Cuyo", generando
inmejorables condiciones para el desarrollo
futuro del negocio.
Como
el año anterior, volcó la mayor parte de su
actividad a la atención de las necesidades de
los individuos y de las pequeñas y medianas
empresas dentro de las áreas de su influencia,
logrando un importante posicionamiento estratégico
en la región.
La
evolución de los indicadores financieros y el
resultado obtenido cumplieron con las expectativas
del ejercicio, de acuerdo con las reestructuraciones
realizadas tanto en lo referido a recursos humanos
como en la reingeniería de los procesos operativos. |
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